Hace un año ya, que por vez primera tomé un avión con rumbo a San Diego California, tierra natal de Eddie Vedder y de la convención más grande de cómics en toda la Unión Americana, y sí, a eso fui, a conocer la COMIC-CON, aunque hubiera matado por ver a Pearl Jam. No puedo negar que tenía una idea romántica sobre la convención, había escuchado infinidad de veces que era enorme, concurrida, llena de gente rara y hasta de la boca de Humberto Ramos me tocó oír que es uno de los eventos más importantes de San Diego, pero aún así la imaginé muy diferente a lo que realmente es y desde luego, de lo que fueron sus similares mexicanas como la MECYF o la MOLE.
Antes de partir vi fotos varias, consulté la lista de las conferencias a impartirse, así como de los invitados (Ray Bradbury, Neil Gaiman, Scout McCloud, etc), pero me fui con la idea de que se trataba más bien de un coloquio inmenso o de una semana parecida al festival cervantino.
Al llegar a San Diego y ver los colgantes en las calles que anunciaban la convención con la primer imagen de IRON MAN y bajo el slogan Celebrating the popular arts, no sólo no contuve la emoción, sino que tampoco evité alimentar mi preconcepción sobre el evento. Pero al llegar tardíamente a la noche inaugural del miércoles 25 de julio y tan sólo estar media hora dando un ligero recorrido por los pasillos antes de que me corrieran, vi que en efecto se trataba de algo aún más grande de lo que todo el mundo me pudo decir y de lo que podría incluso yo mismo afirmar.
Ya entrado en el jueves y en lo que sería estar visitando el enfriado centro de convenciones para el resto de la semana; entendí dolorosamente que la convención se trata de un evento en el que se dan cita todos aquellos medios afines al cómic, pero que nutren y forman a la basta industria del entretenimiento estadounidense, encontrándome presentes stands de Cartoonnetwork, Nickelodeon, Disney, Lucas Arts, Warner Bros, Fox, Mattel, Tokidoki, Paramount y Capcom entre tantas más empresas dedicadas a vestir la experiencia periférica al disfrute de los cómics. Desde luego que ahí estaban los obligados Marvel, DC, Bongo, Dark Horse, Image, Heavy Metal y todos los que forman a nivel comercial, como independiente, al medio en ese lado de la frontera.
Las editoriales, los desarrolladores de video juegos, los estudios cinematográficos y las televisoras van a mostrar sus novedades, mientras que las tiendas van a ofrecer también las suyas, sin olvidar sus reliquias, ya que se pueden encontrar tiendas especializadas en cómics de los 50 y de cada década hasta los 90. Por lo tanto, ni pensar que los precios bajen, bueno, tal vez lo hacen desesperadamente el domingo.
La convención en su tema mayor se trata de una gran venta y un pretexto para hacer negocios, establecer contactos y alimentar relaciones comerciales. Recordemos que es el mayor foro para cazar talentos, la conocida revisión de portafolios es la manera en la que muchos chicos llegan desde temprano, armados con sus dibujos, para apuntarse en las listas de cada posible empleador. Dependiendo de la facilidad de cada quien para hacer relaciones públicas, estará la facilidad para darle continuidad a esos grandes tratos laborales, ya que las fiestas que se hacen a lo largo de la semana, se vuelven un modo más asequible para sacar un mejor trabajo. Lo curioso, es que incluso una agencia de caza talentos como Green light jobs.com, también haya postrado su interés sobre el potencial de la Comic-Con.
Es fácil llegar sin nada a la convención y aún más fácil, salir sin manos que alcancen para cargar todas las cosas de las que uno se puede hacer ahí. Aunque los precios de los cómics no sean justos, es inevitable consumir cuanta rareza se cruce por el camino, especialmente si todo el mundo regala previews, folletos, broches, posters y bolsotas para echar la mercancía gratuita.
Algo que me brincó, es una obviedad que deja de serlo ya que uno lo piensa bien, se trata de la facilidad que tiene la industria para vanalizar productos de arte. A lo largo de esta edición, uno de los grandes sucesos fue la presentación del DVD de la película de Zack Snyder, basada en la portentosa novela gráfica de Frank Miller, 300. Por todos lados se podía ver gente portando volantes en forma de escudos espartanos y las ya obligadas figuras de acción, que de un tiempo acá, son más bien de colección. Horrorizado vi también las figuras de V for Vendetta ¡Dios! No es que esté mal, sino que no está bien que los contenidos de obras que nacen por la necesidad de apuntar valores como la dignidad en la libertad a través de la insurrección, se ensordezcan entre tanta parafernalia, valorando al final una frenética sensación de consumo por acrecentar colecciones que no llegan a nada.
Ya que salió al tema, la presentación del DVD de 300 estuvo acompañada con el lanzamiento del DVD del 25 aniversario de Blade Runner. La alfombra roja fue sui generis, contamos con la presencia de la actriz Sean Young y del actor James Hong. En el programa decía que Sr. Ridley Scott iba a estar presente, pero…no fue así, como tampoco estuvo Rob Zombie. En fin, que el plato fuerte fueron las amables presencias del director de 300, Zack Snyder y de su creador Frank Miller, mismos que como cada uno de los que se pasearon por el colorado tapete en el Petco park, comentaron amablemente lo emocionados y gustosos que estaban por el lanzamiento. El detalle estuvo en que nadie nos mostró el tan prometido DVD.
Además de la enorme caja ubicada en el stand de Marvel que aseguraba tener en su interior algún cachivache de la compañía de Tony Stark, empresa vinculada a la película que recién vimos abriendo el verano de este 2008, , la presencia de Rob Zombie (con su remake de Halloween), Page Hamilton (con la banda sonora la película escrita por Paul Jenkins, Tatua), Henrry Rollins, Gene Simmons, la mencionada presentación de 300 y del DVD de Superman vs Doomsday; la convención contó con una variedad inabarcable de conferencias que iban desde abordar al cómic como herramienta para la educación, hasta cómo moverse en la Comic-Con y los contenidos cristianos en el medio, sin mencionar la entrega anual de los premios Eisner, a los que por cierto se puede acudir de manera gratuita, pero encamisados y con zapatos; que galardona a lo mejor del cómic según la industria gringa, en la que Batman, year 100 de Paul Pope, fue la mejor serie limitada del año .
Resumiendo la experiencia, la Comic-Con, a mi gusto, es lo mejor que hay para hacer en San Diego durante el verano, particularmente si la playa no te emociona en lo más mínimo. Afortunadamente esta planteada para que el visitante se arme su propia experiencia (aaah, que si piensan ir el este año, ojalá ya hayan comprado sus pases, porque se están acabando y mejor también, gasten el domingo y vayan a todas las conferencias que puedan), tiene todos los servicios, baños limpios, “festivales de cine”, lugares snobs para comer, guardería, un montón de gente disfrazada atractivamente, artistas firmando autógrafos, empleadores, enfermería y una manera única de hacerte enojar y recoincilarte con el medio, por toda su variedad y multiplicidad de actividades, que hacen ver que el cómic es más de lo que se puede pensar, ya que la oportunidad de ver y hablar directamente con sus artífices, hacen que den ganas de volver al año entrante.


























